Si haces esto a primera hora del día tu transformación es inevitable

Si haces esto a primera hora del día tu transformación es inevitable

Enfócate en tus primeros minutos del día, cambiarás tu vida de inmediato y para siempre.

Aquí te mostraré una sencilla rutina para que abras los ojos a un nuevo día lleno de oportunidades para tu desarrollo personal.

Esta rutina se centra en los primeros minutos de tu día. No a cualquier hora. No, son los primeros minutos de tu día. Tu media hora dorada

Son los primeros 30 minutos luego de que despiertas. En ellos hay un tesoro para iniciar tu día de la mejor manera.

No los arruines oyendo o viendo noticias sobre corrupción y violencia. No los ignores saltando de tu cama como un resorte a enfrentarte a los embates de la vida. No los desperdicies haciendo pereza hasta que te duela.

No, no hagas nada de esto.

En la mayoría de las ocasiones, cómo empieces tu día, regirá casi inexorablemente el resto de tu jornada, así que empieza bien.

Te presento los pasos para empezar tu día plenamente, así, tu transformación es inevitable.

Son seis pasos cada uno de cinco minutos o menos, cinco minutos clave en tu rutina matutina…

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Paso 1: Disfruta tu duermevela

 

¿Imaginas tu sueño dulcemente interrumpido por el titilante brillo de una vela? O como hace decenas o cientos de milenios, arrullado y despertado por el crepitar del fuego que congrega a tu clan en torno al alimento, los cuentos y las canciones.

Pero no… ¡Que lástima! Irrumpe el despertador o chirrean en tus oídos los pitos y ruidos de la calle. Con tan mal despertar nos basta como para seguirlo arruinando, así que tómate tu tiempo y disfruta tu duermevela.

Al despertar no abras tus ojos de inmediato, déjalos cerrados unos segundos, imagina esa fogata alrededor de la cual tu círculo social más íntimo se ha unido para celebrar la vida. Parpadea un poco, entreabre y entrecierra tus ojos para luego sí abrirlos… lento, muy lento.

Si has despertado en determinada posición cámbiala muy despacio, mientras adaptas tus ojos a la condición de luz que te rodea.

Bosteza… Aaahhh… De nuevo…

Aaahhh…

La importancia de disfrutar tu duermevela

Te aseguro que bostezaste con el bebé… 🙂

El bostezo es un ingreso de oxígeno extra para empezar a recargar tus energías, aprovéchalo y hazlo a conciencia, lento, profundo, ojalá algo ruidoso y con lágrimas, así se van despejando tus cuerdas vocales y se descongestionan las cavidades y conductos internos de tu cabeza.

Tu bostezo profundo y tu entreabrir y cerrar de ojos son la entrada al siguiente paso de tu despertar.

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Paso 2: Estira tu cuerpo para empezar a abrir tu mente

 

Recién despertados, el bostezo, casi inexorablemente llama al estiramiento.

Hazlo, estírate.

No es nada técnico. Estírate como quieras.

Para estiramientos técnicos ya tendrás tus jornadas de los ejercicios que desees hacer, pero esta no es la hora. En este momento al cuerpo le vienen bien los movimientos lentos, progresivos y desestructurados.

Una vez has cambiado la posición de tu cuerpo unas dos o tres veces mientras bostezas, empiezas a estirar tu cuerpo.

Estira tus brazos, tus piernas, tuerce tu tronco, arquea o encorva la espalda.

Hazlo con suavidad, con lentitud y sin forzar demasiado tus fibras musculares para evitar alguna incomodidad o lesión.

Al estirarte vas descongestionando tus músculos y tus órganos internos, mientras preparas a todo tu cuerpo para el movimiento. Has empezado a calentar motores y lo haces desde la quinestesia, desde el mero placer del movimiento, sin técnicas y sin pensamientos, solo estirones, solo estirones.

Así es…

Estírate.

estira tu cuerpo al despertar

Estira todo tu cuerpo sin levantarte de la cama. Disfrútalo…

Es placentero porque te viene bien.

Has empezado a llenar tu cuerpo de endorfinas, tus analgésicos naturales, generados por tu propio organismo al momento de experimentar una sensación placentera, como estímulo para que se siga dando y recompense a tu organismo con buenas y nuevas dosis de bienestar corporal y mental.

Tómate 5 minutos para estírate, sólo cinco minutos, son cinco minutos de oro, con esos cinco minutos tu transformación es inevitable

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Paso 3: Escribas o no, te guste o no, escribe

 

Para este paso te recomiendo que cuentes con un cojín triangular (en lo posible invierte en un buen cojín) para colocar en la cabecera de tu cama. Procura que sea de espuma algo densa, para evitar que te hundas en él y que ello te ocasione incomodidades o alguna lesión.

Luego de tu duermevela y los estiramientos es necesario que pongas tu espalda en posición vertical o casi vertical, es tu primer paso para dejar la horizontalidad.

Una vez te has recostado en tu flamante cojín triangular, toma una libreta o algunas hojas de papel para reciclar y un lápiz con buena punta, no un esfero, ni un bolígrafo, ni una estilográfica o una pluma de tinta, no, toma un lápiz.

En tu libreta escribe por dos minutos palabras que se te vengan a la cabeza, no pienses, sólo escribe, escribe. Hazlo ininterrumpidamente, una palabra tras otra, puede ser cualquier palabra, bonita, fea, rara, chistosa, grosera, absurda, inventada… escribe, escribe, escribe.

Luego toma esa hoja o las hojas que hayas empleado en este primer ejercicio de escritura y rómpelas en pequeños pedazos, y ponlos en tu bolsa de “palabras basura”. Estos papeles, luego de tu rutina, van, como su nombre lo indica, a la basura.

Enseguida toma otra hoja y tu lápiz y por otros dos minutos, con tu mente puesta en escribir cosas que es mejor desechar, escribe eso precisamente. Hazlo ahora pensando un poco, no demasiado, pero sí pensando un poco y lo más rápido y fluido posible.

Luego toma esa hoja o esas hojas de palabras llenas de cosas que es mejor desechar y rómpelas en pedazos pequeños y luego ponlas en tu bolsa de “palabras basura”.

la mejor hora para escribir es temprano en la mañana

Apóyate al borde de tu cama o usa un cojín, lo importante es que escribas…

Ahora toma otra hoja de tu libreta o una hoja en limpio, no sirve una hoja para reciclar, y escribe con esfero, no con lápiz, sino con esfero o bolígrafo o estilográfica o pluma de tinta y escribe por un minuto las cosas que esperas lograr en tu nuevo día.

Escribe pensando un poco más. Escribe al menos una lista de tres cosas y máximo las que alcances. Escribe cosas grandes o pequeñas, complejas o sencillas, pero que sabes que están a tu alcance dentro del día.

Escribe lo que quieras pero te recomiendo que sean cosas sencillas y de paso el ejercicio de escritura te ayudará a revalorar los pequeños detalles de la vida.

Esta hoja escrita en tinta la vas a guardar en una carpeta o caja de “palabras con proyección”. Todas las noches antes de dormir lee esas palabras del día y agradece esos pequeños grandes logros de tu vida.

Cuando veas que tienes demasiadas hojas como para seguirlas guardando, has un paquete con ellas, encintadas o amarradas con una leyenda que te inspire, deposítalas en canecas de reciclaje o entrégalas a un reciclador con o sin la leyenda visible… tú lo decides.

Cuando tengas tu bolsa de palabras basura muy llena desocúpala en la caneca, si separas residuos, hazlo en la caneca de residuos orgánicos, al fin y al cabo el papel se descompone rápidamente y el trazo a lápiz también.

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Paso 4: Medita

 

Una vez que has empezado a calentar motores y que has despejado tu mente viene una pausa para tomar aliento… Vas a meditar.

Durante los siguientes 5 minutos, sentado en tu cojín o acostado, simplemente te vas a concentrar en tu respiración.

Inhala por algunos segundos, retén el aire por otros cuantos segundos y expúlsalo lentamente.

empieza tu día meditando

El secreto está en entrar en plena conciencia de tu respiración. Mediante la conciencia de tu respiración, tu transformación es inevitable.

Con tus ojos cerrados, piensa o imagina cómo el aire pasa por tu nariz y tu garganta, entra a tus bronquios y llena lentamente tus pulmones con un aire renovado, lo cual permite el filtrado de tu sangre con oxígeno luego de expulsar dióxido de carbono.

Ese oxígeno que ingresa a tus pulmones alimenta a todas y cada una de tus células, junto con el hidrógeno y el nitrógeno.

Una vez has entrado en conciencia de tu propia respiración, tan solo respira, respira, respira, respira…

Respirando entras en un estado de relajación, que poco a poco te permite no pensar en nada.

A medida que respiras vas relajando tu cuerpo. Abandónate a la experiencia de no hacer y no pensar en nada.

No pienses en nada por unos momentos, un minuto, dos, quince o veinte, lo que quieras, con que lo hagas por cinco minutos es suficiente para esta rutina renovadora de primera mañana.

No se trata de una técnica de meditación. Es más bien, en términos coloquiales, no hacer ni pensar en nada, algo, a lo que se le suele dar el nombre de meditación, así que sí, vamos a meditar.

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Paso 5: Agradece

 

Así es…

Agradece.

Hazlo como quieras.

Hay quienes tan sólo lo piensan, algunos lo escriben y otros oran.

Agradece…

Agradece por las cosas que has logrado.

La gratitud es un bonito sentimiento que nos ayuda a motivarnos de manera adecuada.

No partimos de la motivación proyectiva ni mucho menos de la motivación fantasiosa, sino de la inmediata. Ya habrá momentos y lugares para fantasear o proyectar, pero este no es el momento, recuerda que estás empezando tu día, tu mente y tu cuerpo aún están “fríos”.

Sin embargo, también estás en un momento de despertar y de apertura a lo nuevo, recuerda, te estás abriendo a la experiencia de un único y nuevo día, lo cual te conecta con las ideas, que luego del descanso nocturno van tomando lugar en tu mente.

Si en ocasiones llegan buenas ideas a las 3 de la madrugada ¿Por qué no lo harían a las seis de la mañana o a las cuatro de la tarde? Lleguen cuando lleguen las ideas, debes estar listo a recibirlas con una libreta de notas o tu smartphone.

En todo caso no estamos en la hora de los proyectos, estamos en la hora de las gracias y con ellas a veces llegan algunas buenas ideas, que en otro momento del día les daremos su adecuado desarrollo.

Gracias a la vida

Agradece

Así que da las gracias…

A la naturaleza, al universo, a dios, a tu familia, a tus amigos…

Gracias.

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Paso 6: Tu primer contacto con el líquido vital

 

¡Basta Ya! Demasiada pereza.

¿Será?… No lo creo.

Casi media hora retozando en la cama y con tanto que hacer…

Te recuerdo: No es retozo, es empezar tu día como debe ser. Calentando motores y abriéndote al mundo paulatinamente.

Si has llegado hasta acá, “la cama empieza a picar”. Pues bien, obedece tu impluso y ahora sí, levántate de la cama.

Primero incorpórate con la ayuda de tu flamante cojín triangular, luego siéntate al borde de la cama con ambos pies firmemente apoyados en el suelo, permanece así unos segundos y lentamente ponte de pie. Listo.

Con todas tus vías internas, cavidades, conductos y órganos en estado receptivo es hora de darles lo que se merecen: Una oleada hidratante.

Como el ser humano no puede vivir más de 5 minutos sin aire, ya nos hemos concentrado en él y lo hemos incorporado consciente y adecuadamente a nuestro cuerpo mientras no hacemos ni pensamos en nada.

Y ahora, como un ser humano no puede vivir más de una semana sin beber agua, ya llega la hora de tomar agua. Así que a tomar agua.

Como un ser humano no puede vivir más de mes y medio sin consumir alimentos, llegará más adelante el momento del día para romper el ayuno luego de nuestro sueño nocturno.

Bien, aún no es hora de comer, estamos con el agua.

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Algo más del paso 6… Más allá de un simple vaso de agua

 

toma un vaso de agua en ayunas para limpiar tu organismo

Un vaso de agua en ayunas es lo mejor

Más de un 70% de nuestro cuerpo se compone de agua.

El agua es nuestro elemento hidratante por definición. Drena toxinas y expulsa excedentes minerales.

El agua se encarga de reponer el medio acuoso en el que se desarrollan nuestras células y de recoger de este medio todos los elementos de desecho, producto de su metabolismo.

Ten presente que llevas muchas horas sin tomar líquido, así que tu cuerpo lo demanda, eso sí, satisface dicha necesidad después de descargar tu vejiga. En esa primera orina del día, están los productos de desecho que se han encargado de filtrar tus riñones mientras dormías.

Así que ya es hora de que tomes tu primer vaso de agua del día.

Hay quienes sostienen que deben ser dos vasos o incluso cuatro o más, pero eso solo hará que entres en un proceso de desmineralización y en casos extremos puede hasta causarte la muerte.

Tus riñones sobrecargados de líquido no drenarán de manera adecuada los desechos y con ello, muchos de los minerales que arrastra el agua a su paso, se filtran mediante la orina, lo cual se agudiza con el proceso de autolimpieza matutina.

En casos especiales y por tiempo limitado se puede tomar limonada, agua con bicarbonato de sodio o cloruro de magnesio, algún zumo o incluso jugo de limón puro, pero en términos generales, lo más conveniente es tomar sólo agua.

Procura que en lo posible tu agua no esté demasiado fría. Si puedes calentarla a temperatura corporal está muy bien, si no, no pasa nada, basta con que esté al clima o algo templada.

Y mucho menos, que lo primero que hagas al levantarte sea comer algún dulce o pastel… un atentado contra tu equilibrio biológico.

En las primeras horas del día estás en un proceso de autodepuración, lo cual se favorece muy especialmente mediante el consumo regular de agua.

Tu red bascular aún está algo dormida, lo cual hace que tu sistema digestivo también lo esté, así que si vas a recibir el día con un desayuno tempranero, empezarás tu día sobrecargando tu organismo y de paso deteniendo tu proceso natural de depuración.

Si no acostumbras beber agua en ayunas empieza la primera semana con un sorbo, a la siguiente semana avanza con dos o tres, luego ve por medio vaso para terminar tomando un vaso o 1/4 de litro de agua.

Es como con todo… el secreto del éxito del cambio de hábitos está en su implementación paulatina.

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¡Adelante!

 

Si ves estos nuevos hábitos como un reto, haz las cosas de manera gradual:

Arranca con el paso 1, a la siguiente semana, con el paso 1 incorporado, agrega el dos o el tres o el que se te facilite, y así sucesivamente. Lentamente tendrás en tu haber esa media hora dorada con la cual empezar adecuadamente tu día.

No necesitas cronómetro, solo piensa en dar cada paso por cinco minutos y nada más hazlo, esto también te ayuda a sincronizar tu reloj biológico.

Si te saltas algún paso uno que otro día o varios días no importa.

Si no puedes o no deseas implementar algunos pasos, quizá optando por tres, dos o sólo uno, tampoco importa.

Con que hagas un mínimo cambio, la cascada de transformación ya ha empezado, tu transformación es inevitable. Te lo garantizo

Personalmente me quedo con los estiramientos, el agradecimiento y el vaso de agua. Pase lo que pase, jamás me los salto.

4 respuestas en “Si haces esto a primera hora del día tu transformación es inevitable

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