¿Sabes qué es realmente la felicidad?

La felicidad parte del autoconocimiento

¿Es acaso una emoción, un sentimiento o un estado? ¿Está a tu alcance o es algo realmente imposible?

La felicidad es en sí realización y es alcanzable, no es fácil, nada más mira a tu alrededor, pero es algo que puedes lograr.

Las sensaciones placenteras no son felicidad, son sólo emociones que tal como llegan se van.

La conexión con lo que haces y mejor se te da, es la antesala de la felicidad y te empieza a producir sentimientos positivos.

La realización, que implica sensaciones placenteras y sentimientos positivos proyectados en ayuda a los demás, es felicidad. Esa es la felicidad real.

El placer es sólo tuyo y puede llegar a ser egoísta.

Los sentimientos positivos se dan por tu inmersión en algo que te apasiona y el sentimiento es más profundo en la medida que haciendo eso que te apasiona te “desconectas del mundo”.

La realización es salirte de ti mismo y dejar de hacer para empezar a servir.

Lastimosamente la mayoría de las personas se quedan en el nivel del placer, confundiendo felicidad con alegría, unos pocos llegan al nivel de los sentimientos positivos, y muy pocas personas alcanzan el nivel de la realización.

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¿Por qué no se es feliz?

 

Porque nuestro cerebro es perezoso de fábrica y las circunstancias actuales alimentan esa pereza innata.

Podrás leer miles de libros de autosuperación (género invadido por charlatanes y humo), asistir a miles de conferencias de motivación, y al final, hallar en la gran mayoría de ocasiones nada más que vacío escapista, o en el mejor de los casos, lúdica cursi de acción momentánea.

En mi caso, los conceptos más elevados de felicidad los he encontrado en planteamientos de filosofía de vida oriental, provenientes del Tao y el Zen, y en occidente, en una miríada de autores no necesariamente provenientes de la psicología o la filosofía, sino más bien de la sociología y la historia.

De esta última, la historia, hay un autor sencillamente genial…

Yuval Noah Harari.

 

Yuval Noah Harari

Harari, autor de los libros: De animales a Dioses y Homo Deus, superrecomendados

En su libro “De animales a dioses”, que te recomiendo, habla mucho de la felicidad en medio del drama de la historia humana de los últimos 13.000 años.

Casi al final del libro dice:

“Cuánta más importancia damos a nuestras sensaciones, más las anhelamos y más sufrimos. La recomendación de Buda fue detener no sólo la búsqueda de los logros externos sino también la búsqueda de los sentimientos internos”.

¿Qué significa esto realmente?

Llanamente: La infelicidad es ansiedad por desconexión, de ti y de los demás.

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La gran conexión: El servicio

 

Cuando te conectas contigo mismo tu flujo interno de sensaciones y sentimientos es algo orgánico, no tienes que obsesionarte con ello, simplemente se da.

Y te conectas contigo cuando te conectas con los demás, ya que tu acción consciente no parte del ensimismamiento sino del autoconocimiento, de la observación de ti misma, de ti mismo, a partir de lo que percibes de los demás y de tu entorno.

 

Autoconocimiento y consciencia

Es así como empiezas a obrar no para perseguir el placer ni para mostrar a los demás lo bien que haces las cosas, sino que vives tu vida de acuerdo a lo que mejor se te da, y como el ser humano es un animal gregario de altas demandas socio-afectivas, ese hacer fluido se convierte en servicio.

Tú sirves a los demás y los demás te sirven a ti.

Así es, la clave es el servicio, no tanto desde el sacrificio, que es como lo ha vendido la falsa moral, aunque el servicio tiene algo de sacrificio.

La felicidad es realización, cuyo origen es el servicio.

Cuando haces algo que te apasiona auténticamente, sirves, ya que todas nuestras acciones como seres sociales afectan a los demás, y en este caso afectas positivamente.

¿Sirves a los demás o sólo obedeces a tus emociones pasajeras?

¿Sirves a los demás o sólo te muestras?

¿Eres realmente feliz?

Una respuesta en “¿Sabes qué es realmente la felicidad?

  1. Nerio Alvarez

    Creo firmemente que la felicidad es algo efimero que no se puede lograr. Es un estado momentaneo que cambia con los giros que da una situacion, Por ejemplo cuando llega el útimo día del mes y tenemos las finanzas necesarias para cubrir todos los compromiso, y además sobra un poco para ir a pasear a Disney, el cerebro genera una hormona llamada Serotonina que es la reponsable de los cambio de ánimo de las personas, pero una vez que pasa ese momento, nuevamente el cerebro genera otra hormona que te hace infeliz: La Corisona.

    Cuando cesa el momento de lo que llaman felicidad, Miss. Serotonina aparece en el panorama estresante de la vida diaria, de manera que la felicidad que fue ayer, ya no lo es hoy. La llamada felicidad no es algo permanete, para lograrlo habría que esta constantemente produciendo “cosas” para tener unos pocos momentos de “felicidad”.

    Llama poderosamente la atención que la palabra “felicidad” no aparece ni una sola vez en la biblia. Solamente se nombre en el libro de los Proverbios del sabio Salomon 24:25, pero la traduccion de “felicidad” en ese contexto, fue interpolada por los traductores. Los originales rezan: “Pero para los que deciden con justicia habrá complacencia”, no como dicen las versiones RV: “Mas los que lo reprendieren tendran felicidad”.

    Es bien “curioso” que la biblia no haga uso de esa palabra tan cacareada por la humanidad para expresar momentos que van o vienen, conforme a actos o situaciones. Si la felicidad fuera generada por ejemplo por el dinero: ¿Porqué los millonarios sin problemas finacieros, se suicidad? O personas con matrimonios “aparentemente felices” se destruyen? y paremos de ejemplarizar.

    Lo más parecido a lo que el mundo llama felicidad, lo habló Jesús cuando dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. (Jn. 14:27)
    Jesús en este pasaje hace una diferencia entre la paz que El da, y la paz que el mundo ofrece mediante cosas o acciones. La paz de Dios es permanente, no como “la paz efímera, transitoria o momentánea” llamada “felicidad” que el mundo genera, para mantenernos engañados con un aparente bienestar pasajero y efímero.

    Esto es solamente para refelexion.

    Nerio Alvarez

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