El fino arte de tomar agua en ayunas

 

El fino arte de tomar agua en ayunas

El fino arte de tomar agua en ayunas

 

Si lo sabes te lo recuerdo (nunca sobra), y si no, te lo cuento:

“Somos un 70% agua”

O como decía Leonardo Da Vinci…

“El agua es el principal motor de la naturaleza”

No son solo frases, son sabiduría condensada.

Algo para tener muy presente en el fino arte de tomar agua en ayunas.

Pero entonces ¿qué es el agua? ¿por qué es importante?

El agua no es un nutriente sino un vehículo de nutrientes.

El agua es un medio de intercambio mineral y gaseoso, un motor para la vida.

El agua limpia, renueva, extrae y aporta.

El agua es el medio en el cual discurre la vida de la gran mayoría de biomasa terrestre, y el agua, como cualquier otra materia, es en un 99,99% espacio vacío, o mejor, energía.

El agua es el medio de intercambio energético por excelencia de toda forma de vida en la tierra.

Así que adquiere la maestría en el fino arte de tomar agua en ayunas.

Si no tienes el hábito, empieza a adquirirlo poco a poco, hasta que llegues al punto de beber agua sintiendo sed real, y empieza tu día con algo del líquido vital por excelencia.

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Tu primer contacto con el líquido vital

 

El fino arte de tomar agua en ayunas energiza tu despertar, durante todos y cada uno de los días de tu vida.

A primera hora del día incorpórate con la ayuda de tu flamante cojín triangular o acomodando debidamente tu almohada, luego, siéntate al borde de la cama con ambos pies firmemente apoyados en el suelo (de preferencia sobre un tapete o protector, para evitar el choque térmico con un suelo demasiado frío), permanece así unos segundos y lentamente ponte de pie. Listo. Así empieza tu día.

Con todas tus vías internas, cavidades, conductos y órganos en estado receptivo es hora de darle a todas tus células lo que se merecen: Una oleada hidratante.

Pero antes de seguir…

¿Sabías que el ser humano no puede vivir más de una semana sin beber agua?

Pues ya llega la hora, la primera del día, para tomar agua.

Y como un ser humano no puede vivir más de mes y medio sin consumir alimentos, llegará más adelante el momento del día para romper el ayuno luego de nuestro sueño nocturno. Ese es el orden de prioridades.

Bien, aún no es hora de comer, recuerda, estamos con el agua.

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Más allá de un simple vaso de agua

 

toma un vaso de agua en ayunas para limpiar tu organismo

Un vaso de agua en ayunas es lo mejor

La intención y el conocimiento son ingredientes primordiales en el fino arte de tomar agua en ayunas.

El agua es nuestro vehículo limpiador y dinamizador por definición. Drena toxinas y expulsa excedentes minerales.

El agua se encarga de reponer el medio líquido en el que se desarrollan nuestras células y de recoger de este medio todos los elementos de desecho, producto de su metabolismo.

Ten presente que llevas muchas horas sin tomar líquido, así que tu cuerpo lo demanda, eso sí, satisface dicha necesidad después de descargar tu vejiga. En esa primera orina del día, están los productos de desecho que se han encargado de filtrar tus riñones mientras dormías.

Así que ya es hora de que tomes tu primer vaso de agua del día.

Al fin, llega el esperado momento de ejercitarte en el fino arte de tomar agua en ayunas.

¡Pero atención!

Hay quienes sostienen que deben ser dos vasos o incluso cuatro o más, pero eso solo hará que entres en un proceso de desmineralización y en casos extremos puede hasta causarte la muerte.

Tus riñones sobrecargados de líquido no drenarán de manera adecuada los desechos y con ello, muchos de los minerales que arrastra el agua a su paso, se filtran mediante la orina, lo cual se agudiza con el proceso de autolimpieza matutina.

En casos especiales y por tiempo limitado se puede tomar limonada, agua con bicarbonato de sodio o cloruro de magnesio, algún zumo o incluso jugo de limón puro, pero en términos generales, lo más conveniente es tomar SÓLO AGUA.

Procura que en lo posible tu agua no esté demasiado fría. Si puedes calentarla a temperatura corporal está muy bien, si no, no pasa nada, basta con que esté al clima o algo templada.

Y mucho menos, que lo primero que hagas al levantarte sea comer algún dulce o pastel… un atentado contra tu equilibrio biológico.

En las primeras horas del día estás en un proceso de autodepuración, lo cual se favorece muy especialmente mediante el consumo regular de agua.

Tu red bascular aún está algo dormida, lo cual hace que tu sistema digestivo también lo esté, así que si vas a recibir el día con un desayuno tempranero, empezarás tu jornada sobrecargando tu organismo y de paso deteniendo tu proceso natural de depuración.

Si no estás acostumbrado a ejercitarte en el fino arte de tomar agua en ayunas empieza la primera semana con un sorbo, a la siguiente semana avanza con dos o tres, luego ve por medio vaso para terminar tomando un vaso o 1/4 de litro de agua.

Es como con todo… el secreto del éxito del cambio de hábitos está en su implementación paulatina.

Así que te reitero una vez más mi invitación…

¡Ejercítate en el fino arte de tomar agua en ayunas!

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