¿Cómo vencer la pereza de raíz?

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¿Cómo vencer la pereza de raíz?

¿Cómo vencer la pereza de raíz?

¡Que pregunta!

Para ayudarte a encontrar la respuesta puedes leer este artículo para que empieces a despejar algunas dudas, pues como verás, la pereza tiene mucho que ver con el miedo.

La pereza no se da por falta de fuerza de voluntad sino por falta de motivaciones auténticas.

¿Y qué es una motivación auténtica?

Es una razón que surge de tu propio Ser para entrar en acción. Es una propiomotivación. Es algo intrínseco, no extrínseco.

Lo intrínseco es lo que se te da de forma natural de acuerdo al ser que eres.

Lo extrínseco es lo que te dicen “desde afuera” que tienes que hacer.

Así que para vencer la pereza de raíz debemos atender a esas motivaciones auténticas, a esas motivaciones que son realmente tuyas.

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Para vencer la pereza de raíz no todo pasado fue mejor

 

¿Cómo sabes que una motivación es realmente tuya?

Es tan simple… Porque se te da

¿Y ya? ¿Eso es todo?

Sí.

No hay más que decir en ese sentido.

Sin embargo, para que eso que se te da se dé (parece un trabalenguas), debes ir a lo más profundo de tu ser para ejercer el efecto movilizador que requieres para vencer la pereza de raíz.

¿Cuál crees que es la raíz de tus propiomotivaciones?

Responde algo, no importa lo que sea…

La raíz de tus propiomotivaciones es a lo que estás llamado a hacer desde quien eres dentro de tu entorno social, en especial el cercano, donde se tejen tus vínculos afectivos más íntimos.

Manada de lobos

La conducta social afecta la individual

Sabes bien que venimos de una larga sucesión de generaciones de animales grupales o gregarios, para quienes el contacto y el conflicto con otros era sumamente importante.

Aunque hay un “pero” muy grande…

Nuestra estructura social, predeterminada por la genética, se configuró en prolongados tiempos de escasez y venimos “cableados” para enfrentar la carencia, y así lo hemos hecho por al menos 2,5 millones de años.

Por lo que dichas propiomotivaciones, hablando evolutivamente, estaban relegadas a un segundo plano, siendo más importante el interés de grupo para lograr la supervivencia.

En sí, no había lugar para lo que cada integrante del grupo quisiera, ya que el interés del grupo era el interés de cada miembro que entraba en acción desde lo que podía realizar o le era impuesto por presión del grupo.

Ese es el origen de los roles sociales, los cuales hoy día podemos ver en las jerarquías de animales gregarios como lobos o chimpancés, entre muchos otros.

Y aquí viene el pero…

Hoy día no vivimos igual que hace 30.000, 150.000 o 2,5 millones de años.

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Poder elegir es algo realmente novedoso

 

Vivimos en tiempos de abundancia y la presión de grupo hoy día no es absolutamente nada, comparada a lo que era en las bandas de cazadores recolectores en las cuales la humanidad y sus ancestros han vivido por millones de años.

En el pasado remoto no aceptar el rol que se te encomendaba, de acuerdo o no a tus habilidades naturales, era casi una sentencia de muerte, implicaba ser relegado o definitivamente expulsado de tu grupo como medida de choque a un acto rebelde que afectaría las motivaciones del grupo.

En pocas palabras, las propiomotivaciones son algo nuevo, tienen un poco más de medio siglo de existencia… ¿Lo sabías?

No fue la revolución industrial la que liberó al ser humano de las motivaciones impuestas, ni la abolición de la esclavitud, ni el auge económico del capitalismo, ni siquiera la declaración universal de los derechos humanos.

¿Sabes qué fue?

 

Pastilla anticonceptiva

La invención de la pastilla anticonceptiva y los siguientes desarrollos de diferentes y variados métodos de anticoncepción.

Prácticamente, sólo hasta hace un poco más de 60 años, se empezó a liberar de la esclavitud del vientre al 50% de la población de la civilización occidental.

¿Dimensionas lo que esto significa?

¿Y qué tiene que ver esto con la pereza?

¡Todo!

Ya que hoy día, y cada vez más, las propiomotivaciones crecen, están realmente “sobre la mesa” de la humanidad, y, ya no son un privilegio de algunos (en su inmensísima mayoría por incontables generaciones) varones detentadores de poder.

Eso no quiere decir que antes de 1952 no existieran las propiomotivaciones, sino que eran algo más bien exótico.

Para que una motivación sea auténticamente tuya, la presión de grupo debe ser muy baja, lo que no quiere decir que tomes tus decisiones fuera de tu contexto social más cercano.

¿Hasta dónde van las presiones de grupo en las decisiones que tomas?

¿Qué tan tuyas son esas decisiones que consideras motivadas por ti mismo sin una injerencia notable por parte de quienes te rodean?

No lo sabemos.

En ello entran en juego muchos factores, tanto personales como sociales, pero lo cierto es que hoy día la presión de grupo es muy baja en promedio a comparación de un pasado cercano, y aun más, en comparación con un pasado remoto.

Que esto sea realmente bueno o malo no es de mi interés, sino que lo que nos debe importar es cómo respondemos a dicha situación actual, y como las propiomotivaciones nos permiten vencer la pereza de raíz.

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El placer como motivador de la acción

 

Pero antes de las motivaciones que surgen de tu propio Ser, hay algo que debemos comprender para dar aún más sentido a todo lo que hacemos, y que dicho sentido nos haga levantarnos de la cama o el sofá para hacer cosas, es…

El circuito natural de recompensa.

Es un mecanismo generado por la evolución con el fin de hacer las cosas que nos permiten sobrevivir, y dichas acciones acarrean sensaciones placenteras.

Tomar agua con sed, comer con hambre, dormir, el aseo matutino, las relaciones sexuales, el juego, el ejercicio…

Todas estas son acciones que activan nuestros diferentes circuitos naturales de recompensa, y hacen que se liberen torrentes de bioquímicos productores de sensaciones placenteras.

Lo que favorece tu supervivencia te produce placer, así que entender cómo han funcionado estos mecanismos por millones de años te acerca a las bases de tus propiomotivaciones.

En últimas, haces algo que te gusta porque favorece tu supervivencia, quizá no al mismo nivel de urgencia que en las ápocas de las bandas de cazadores recolectores, pero sí con un reporte de beneficios prácticos para ti y también para quienes te rodean.

¿Qué quieres hacer?

Ahora, sabiendo todo esto que te comparto, te queda la tarea de preguntarte qué es lo que realmente quieres.

Esto es tan solo el principio del principio, pero sin lo cual no podrás vencer la pereza de raíz.

¿Por qué?

Es simple…

El “Qué” debe ser tan fuerte que soportes cualquier “Cómo”

Así lo dijo Nietzsche hace casi siglo y medio y sigue teniendo plena validez.

La fuerza está en el qué, el qué hacer.

Que ese qué sea tan grande y movilizador que el cómo pase a un segundo plano, que es en donde generalmente mueren muchas ideas, planes, proyectos y metas.

Con que tengas muy claro tu qué, los cómos se irán presentando, bien porque tú los vas generando, o porque son parte de lo que hay que hacer para que ese qué vaya tomando forma, y en ese transcurrir vayas teniendo pequeños logros que te reportan experiencias placenteras, pequeños circuitos naturales de recompensa.

Y como no basta con la motivación sino sobre todo con la acción, pues hay que pasar a la acción.

¿Y cómo, si precisamente la pereza es falta de acción?

Simple.

¡Hazlo!

¡Muévete!

Ya lo verás, si estás auténtica y suficientemente motivado, dar el primer paso no va a ser tan difícil como cuando lo das por motivaciones externas.

Empieza con el primer paso.

Si vas a llegar a la cima de la montaña, para llegar a ella, sí o sí, necesitas dar el primer paso.

Así que…

Da ese primer paso.

2 respuestas en “¿Cómo vencer la pereza de raíz?

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