Descubre y conoce tu cuarto cerebro

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Descubre y conoce tu cuarto cerebro: La red energética planetaria

Imagen tomada de: observatorio.info – Enlace de la imagen

 

Descubre y conoce tu cuarto cerebro.

Pero antes…

¿Sabías que en realidad tienes tres cerebros y que con ayuda de las demás personas construyes un cuarto cerebro?

No es ciencia ficción, es neurobiología.

El proceso evolutivo en el planeta Tierra ha tomado muchos caminos a lo largo de cuatro mil millones de años, y uno de esos caminos es la inteligencia.

La inteligencia es posible gracias a un órgano sorprendente:

El cerebro.

Tuvieron que transcurrir 2.000 millones de años desde la aparición de las primeras formas de vida, para que tuviera origen la vida multicelular, y otros 1.300 millones de años para la aparición de formas de vida relativamente complejas como las esponjas de mar.

¿Pero qué tienen que ver las esponjas de mar con el cerebro humano?

Tienen que ver con la comunicación.

La diferencia entre una forma de vida unicelular y otra multicelular es:

La comunicación.

La vida es comunicación.

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La vida es comunicación

 

La forma de comunicación más básica es la comunicación química.

Y la base de todo intercambio químico es, en últimas, algo físico, donde el principal actor es la energía y sus múltiples formas de expresión y transformación.

 

Descubre y conoce tu cuarto cerebro gracias a la fisica

La base de todo lo que llamamos vida es física.

No por nada son los físicos quienes más han investigado sobre el origen del universo, y han llevado las cosas a los límites de lo comprensible con la teoría del Big Bang.

Y es desde la química, junto con la astronomía, que más se ha investigado respecto al origen de la vida en el planeta Tierra.

Primero es la física. Es la que manda la parada. Luego viene la química. Que en últimas es física. Y finalmente llega la biología. Desde la cual la comunicación, como intercambio energético, se encuentra permanentemente presente gracias a la evolución (*)

* Secuencia tomada del inicio del libro “De animales a dioses” del historiador israelí Yuval Noah Harari

Pero bueno, la idea no es desentrañar el origen de la vida y el universo en este breve artículo, sino ponerte en sintonía con la importancia de la comunicación y cómo en última instancia es un fenómeno físico que nos ha traído hasta donde nos encontramos.

Así que cuando te hablen de energía no te enredes la cabeza con globos esotéricos:

¡Piensa en física!

Hace 4.000 millones de años se originó la vida en la Tierra.

2.000 años después se empezaron a conformar las primeras colonias de células.

Transcurrieron otros 1.300 millones de años para que hicieran su aparición las primeras formas de vida multicelulares y relativamente complejas.

De ahí en adelante, esas sencillas bases se consolidaron con el correr del tiempo.

En el fondo, todo el desarrollo de la vida y sus múltiples posibilidades es cuestión de intercambios energéticos y de tiempo.

¿Energía y tiempo para qué?

Para que la vida transcurra, para que evolucione.

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Lo único que hace falta es energía, mucha energía, y tiempo, mucho tiempo…

 

Se requiere de tiempo y energía para que los genes se recombinen de formas prácticamente infinitas, donde nosotros somos sus portadores, sus vehículos…

¡Somos recipientes de información!

Y para que la información fluya, se requiere de comunicación.

La comunicación hizo posible la aparición de la vida multicelular, cuyos orígenes están en las colonias de células, que se unen para transmitir su herencia genética de forma más efectiva y segura.

¿Cómo se comunica una célula con otra?

 

Descubre y conoce tu cuarto cerebro a partir de la comunicación química celular

Con señales químicas, que recuerda, son variaciones energéticas, que se manifiestan en atracción o repulsión… eso es todo.

Atracción o repulsión.

La energía es un conjunto bellamente caótico de cargas positivas o negativas que se atraen o se repelen y que se agrupan o se disgregan.

Esa recombinación de genes que te he mencionado, lentamente lleva a la complejización, lo cual no sucede homogéneamente sino que se da de diferentes formas dependiendo del medio y de los actores.

Dada la gran variedad de entornos y seres en el planeta, esa recombinación genética y el intercambio energético, que tienden a la complejidad, han dado con diferentes formas de resolver la transmisión y conservación de los genes como expresión básica de la vida.

¿Pero por qué esa complejidad ha llegado a traducirse en inteligencia?

Por azar.

Puro azar.

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 Virus y Robots

 

¿Qué te hace creer que el ser humano es la cúspide de la evolución?

¿Será quizá porque eres humano y ves al mundo desde tu perspectiva muy particular?

¿Te crees lo mejor de lo mejor?

En términos evolutivos el ser humano es un “lerdo robot” portador de información genética (**)

** Término empleado por el genetista y zoólogo Richard Dawkins para ilustrar la predisposición genética

En esos mismos términos un virus es el más efectivo, rápido y grácil portador de genes, llevándose muy por delante a cualquier bacteria, incluso una superbacteria de hospital.

La estructura molecular de un virus es muy básica y no ha cambiado por miles de millones de años.

Virus de influenza

Imagen tomada de: hufftingtonpost.com – Enlace de la imagen

 

La vida ha encontrado en los virus a sus portadores por excelencia, esencialmente son bolsas ambulantes de genes.

Desde esa perspectiva básica de la transmisión de la vida, el resto de seres vivos, a excepción de algunas bacterias y algas, son tan sólo ensayos de prueba y error.

Dura verdad.

¿Y quieres algo más duro?

El tiempo promedio de vida de una especie “como tal” es de dos millones de años y el Homo sapiens tiene a lo sumo 200 mil años y como van las cosas quizá en menos de un siglo se haya autoextinguido.

Sería así una de las especies más efímeras que jamás han existido.

Duro panorama.

Menos mal no es un una verdad, es tan sólo una posibilidad.

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El animal que se domesticó a sí mismo

 

¿Qué tan efectiva es la inteligencia, que se traduce en grandes cerebros, frente a la transmisión genética y la portabilidad de la vida?

No lo sabemos.

Pero podemos intuir que es muy efectiva, aunque quizá no tanto como la escala de reproducción de los virus y las bacterias.

Lo que sí sabemos es que la vida en el ser humano ha alcanzado altísimos niveles de complejidad, tanto a nivel de autoconciencia como a nivel de elevados índices de potencialidad.

Los humanos somos ante todo pura posibilidad.

El hecho de tener conciencia nos hace seres autodeterminados… sabemos qué somos e intuimos qué podemos llegar a ser, o incluso vamos más allá, podemos planear lo que queremos ser.

Gran poder, pero también, gran condena.

Jean Paul Sartre filósofo existencialista

Imagen tomada de Radio Francia Internacional – Enlace de la imagen

 

Es lo que Sartre llamaba “la angustia de ser humano”.

Sin embargo, no somos ni ángeles ni demonios, somos animales.

Simios gregarios de muy altas demandas socio afectivas, autoencumbrados en la pirámide de la depredación gracias a la tecnología, que va de palos y piedras a aceleradores de partículas.

El primer ser vivo domesticado por el hombre es él mismo.

Eso es sencillamente grandioso, pero también peligroso.

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De la base a la cima

 

¿Por qué peligroso?

Porque el Homo sapiens ha ascendido a la cima de la pirámide alimenticia demasiado rápido:

Hace dos millones de años era un simio más de la sabana sometido a los depredadores.

Hace 800.000 años empezó a comer carroña y a cazar pequeños animales.

400.000 años atrás se inició en la caza grupal de grandes animales.

Hace 100.000 años se entregó a la caza cooperativa de grandes presas y de manadas de animales.

40.000 años atrás empezó a pescar a gran escala y a establecer los primeros poblados de pescadores.

Hace 12.000 años se inició en la agricultura y la cría de animales para su consumo.

El gran depredador humano

Enlace de la imagen

 

Y de ahí a entonces, el ascenso en la cadena alimenticia ha sido inusitadamente rápido.

Todo gracias a… Adivina…

¡La comunicación!

La comunicación es una estrategia adaptativa que se ha refinado a los altísimos niveles que emplea el ser humano, al punto de llevarla a un grado de detalle y especificidad inusitados, especialmente, gracias al lenguaje hablado y escrito, que se apoyan en el lenguaje corporal.

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Nace la Red

 

Quizá los cerebros han llegado a ser lo que son gracias al azar.

O quizá gracias a la acción misma de sus portadores.

O incluso por intervención externa de una divinidad o fuerza superior.

Yo me inclino por la primera opción, me parece, además de sorprendente y algo desconcertante, la más cercana a los análisis científicos y mi intuición.

¿Tú por cuál te inclinas? ¿Por qué crees que tienes esa inclinación o esa creencia?

Es un asunto que no tiene fin…

El caso es que la compleja interacción energética a lo lago de millones de años ha puesto a los cerebros en el lugar que hoy ocupan, y dado que, como humanos, somos pura posibilidad, es posible trascender en poco tiempo ese preciso lugar del cerebro y de la inteligencia misma.

Así como el cerebro reptil se comunica y afecta al cerebro mamífero, éste último se comunica y afecta al cerebro racional, quizá mucho más de lo que quisiéramos.

Es esa misma comunicación la que está ocasionando la proyección colectiva de un cuarto cerebro.

Descubre y conoce tu cuarto cerebro con la ayuda de la red mundial de internet

Imagen tomada de: fundacionarsayian – Enlace de la imagen

 

Este cuarto cerebro tiene múltiples niveles, y se empieza a tejer en tu relación contigo mismo, crece en tus relaciones con quienes te rodean de forma más cercana, y se sigue ampliando en tu contacto con el resto de la humanidad e incluso con tu entorno natural o artificial.

Este cuarto cerebro es lo que en neurobiología se denomina como Red (***)

*** La Red como algo más allá del mero canal de comunicaciones que conocemos como internet, configurada a partir de las comunicaciones e intercambios energéticos entre seres humanos por cuenta de las diferentes formas de comunicación, en especial las vituales, sean o no en “tiempo real”. Concepto postulado por el neurocientífico Rodolfo Llinás en su libro “El cerebro y el mito del yo”

Una vez se ha tejido la red interna (cerebro físico), se proyecta a la red externa (la Red, el cerebro inmaterial) como producto de la comunicación.

El ser humano es el único animal que puede establecer comunicación y convivir (con sus fallos y aciertos) con millones de otros seres humanos.

Entre millones de seres humanos puede haber acuerdos.

El ejemplo más directo de ello es la economía, donde naciones y conjuntos de naciones acuerdan sus intercambios energéticos mediante equivalencias monetarias comunes (de nuevo, con sus fallos y sus aciertos)

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¿Qué hacer con la red?

 

La mayor parte de su tiempo de existencia, un poco más de dos millones de años, el ser humano vivió como cazador recolector en grupos de 5 a 200 individuos, siendo el promedio 60.

A medida que la organización social se hizo más compleja a partir de los poblados de pescadores, siguiendo con los campamentos y las aldeas de agricultores, se pasó a una organización más compleja y con mayor cantidad de miembros, como los poblados hasta llegar a las ciudades gracias al proceso de industrialización.

Podría hacer futurología, pero con el panorama actual nos basta…

Las ciudades crecen y la humanidad se complejiza cada vez más.

Y aquí, mi querida amiga, mi querido amigo, entra a jugar la Red, cuyo canal es sin duda alguna…

¡Internet!

Red planetaria

 

Internet no es la Red, es un canal.

La Red es tu cuarto cerebro en contacto con otros “cuartos cerebros”.

Esa intersección de cuartos cerebros es la comunicación llevada a los límites de lo posible y lo comprensible.

Nuestro cuarto cerebro es la forma que ha encontrado la inteligencia de hacerse cada vez menos corpórea.

Esas redes del cuarto cerebro en creciente interconexión son puro potencial.

Esa densificación de la comunicación nos puede llevar al mutuo entendimiento empático o a la confusión

Es cuestión de cómo asuma cada quien la situación.

Yo la asumo desde la posibilidad de estar cada vez más en contacto y en conciencia con lo que le ocurre a las demás personas.

Es la posibilidad de conectarme con sus alegrías y sufrimientos.

La posibilidad de Ser con el otro.

La opción que tenemos de trascender nuestra condición de individuos y poder vincularnos emotiva e intelectualmente con los demás

¿Y tú… cómo asumes esta situación?

¿Cuál crees qué es tu papel dentro de la Red, con qué fin y cómo aportas o recibes información?

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